El Palacio Bahía, en la Medina de Marrakech

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Hay mucho para ver y para hacer en Marrakech y entre su tesoro arquitectónico se encuentra un bonito palacio: el Palacio Bahia. No es muy antiguo pues se construyó en el siglo XIX, pero entonces su diseñador se propuso que sería el palacio mas grande de su tiempo así que no puedes dejar de recorrerlo.

El Palacio Bahía está situado al norte de la Mellah, el barrio judío, en la Medina, y el arquitecto fue Muhammad al-Mekki quien lo diseñó y construyó para Si Moussa y su hijo, Ba Ahmed. La construcción tuvo lugar entre 1859 y 1900, en dos fases. Por tanto se trata de una las visitas imprescindibles.

La primera parte del palacio se conoce con el nombre de Dar Si Moussa y se construyó entre 1959 y 1873. La segunda fase de construcción fue entre 1894 y 1900 y fue dirigida por el hijo del de Si Moussa, Ba Ahmed, posteriormente convertido en sultán.

Es un enorme complejo palaciego que fue creciendo conforme se entregaba más terreno al proyecto. Por eso mismo el plano es irregular y no hay un eje continuo o un principio ordenador de la construcción. Eso hace del Palacio de Bahía un palacio realmente enorme y extenso que ocupa unas 8 hectáreas, tiene varios jardines, patios, edificios de distintos tamaños y pabellones. Se ha calculado que tiene unos 340 metros de largo y entre 45 y 95 metros de ancho.

En la parte antigua del palacio hay un jardín central con muchos cipreses, naranjos, plantas de jazmines, bananos y muchas fuentes. Dos habitaciones con techos coronados de tejas de cerámicas lo rodean y se ven inscripciones que datan de 1867. Esta es seguramente la parte más hermosa del palacio, por su refinamiento, aunque es la mas pequeña. Las partes más nuevas del palacio tratan de ser todavía más grandiosas así que el hijo contrató a un famoso arquitecto que ya había dejado sus arabescos en Andalucía, España.
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Lo más impresionante de todo el complejo es el gran patio con piso de mármol de 30 metros de ancho de norte a sur y 50 metros de este a oeste. Está dividido en cuatro por senderos multicolor y cada cuadrado está pavimentado en mármol y tiene bordes de mosaicos. En el centro hay una fuente rectangular y todo alrededor hay galerías techadas con tejas de cerámica. El arco interno de las galerías está pintado de amarillo y tiene detalles en azul con esculturas de estilo al andalus. Una belleza que la solo la enorme fortuna del visir pudo construir. Y era tan hermoso que hasta el mismo sultán lo envidiaba.

Por eso, a su muerte, ordenó entrar al palacio y llevarse muebles y objetos de decoración. Por suerte algo de toda esa belleza sobrevivió y hoy aquí funciona el Ministerio de Cultura.

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