Asilah, destino junto al mar

Asilah

En el extremo noroeste de Marruecos está este pequeño pueblo costero que tiene una historia de mas de 3600 años: Asilah. Hasta fines de los años ’70 el pueblo sucumbía al tiempo y el olvido pero de la mano de los esfuerzos de un hombre, Mohammed Benaissa, que creía en la belleza de su pueblo, es que nació un festival anual dedicado a la cultura y fue así que el pueblo renació y empezó a colocarse en el objetivo del turismo.

Asilah está a 42 km al sudeste de Tangier sobre la costa del océano Atlántico. Es un sitio hermoso, todo rodeado de una muralla defensiva de origen portugués que data del siglo XV. Por fuera de ella tiene maravillosas playas, un puerto natural y granjas que lo rodean.

Al norte están los hoteles de playa y el sudeste la parte residencial, mizik. Fenicios, cartagineses, bizantinos, romanos, árabes, normandos, portugueses, españoles… todos han pasado por Asilah hasta que finalmente Marruecos se hizo independiente en 1956.

Asilah tiene dos tipos de edificación: por un lado tienes los edificios dentro de las murallas y por otro los que están por fuera de ella. Dentro hay casas con patio, compactas y situadas en calles estrechas con mucho aire español. Fuera las casas suelen tener dos pisos, un patio pequeño y cubierto y estar situadas en calles anchas o angostas que han sido ya planeadas por la municipalidad.

La medina, el casco antiguo, está en la esquina noroeste del pueblo y el proyecto de restauración de los ’70 permitió limpiar y restaurar muchos edificios históricos como casas, murallas, torres, espacios públicos y palacios. También se mejoró el tendido eléctrico y ya para los años ’90 se había restaurado el 60% del pueblo.

El mejor momento para visitar Asilh es a comienzos del mes de agosto que es cuando todo tipo de eventos tienen lugar en las calles de la medina. Las artes visuales, las distintas culturas del mundo y el folclore vuelven a brillar y los artistas invaden la ciudad. Hay encuentros internacionales, conferencias y exhibiciones, las calles se adornan con flores, el palacio del pacha Raissouni se embellece y la vista del atardecer sobre el océano es el evento que nadie se quiere perder desde El Krikiya.

Foto: vía Hey Morocco

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Categorias: Pequeñas ciudades de Marruecos


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