Del Mediterráneo al Atlántico a lomo de mula

Targha

La región atlántica es la más grande del Marruecos rural, ya que abarca casi la mitad del territorio del Reino. Es una tierra de aventuras, con paisajes de ensueño, naturaleza agreste, todas las tonalidades del desierto matizadas con los verdes palmerales que brillan como esmeraldas en el mar de arenas rojas.

La costa atlántica de Marruecos es el reino de los deportes acuáticos, como buceo y otros deportes, el sueño de los campamentos bajo las estrellas y amanecer entre las dunas como las de Chigaga Mahmid, donde pueden tomar un reparador baño… ¡de arena caliente!

Hay muchísimo para ver y hacer aquí en el Marruecos rural, como visitar los encantadores pueblos de calles estrechas y casas de barro, las costas como la de Dakhla, habitadas por flamencos y delfines, último punto antes de la frontera con Mauritania, o la laguna Naya, la más grande de la zona atlántica, pero hoy les invitamos a analizar este circuito excepcional: desde el Atlántico al Mediterráneo, dos gigantescas masas de agua unidas por un sendero de mulas pasando por el pueblo de montaña de Chefchaouen organizado por la agencia de viajes y senderismo Tizi.

Es un circuito de ocho días de duración recomendable para realizar entre marzo y mayo o septiembre y octubre; incluye actividades de ecoturismo, turismo aventura y senderismo a lomo de mula, combinados con observación de la Naturaleza y alojamiento en casas rurales. Se realiza con un mínimo de seis viajeros con un guía, cocinero, ayudante de cocina y una mula para cada uno. En algunos lugares el alojamiento es en casas rurales pero en otros como Akchour o Beni Maala los viajeros deben armar el campamento.

El grupo arriba a los aeropuertos de Tánger, Casablanca o Rabat y los lugares que se visitan son Merja Zerga, la “laguna azul”, la reserva ornitológica de Moulay Bousselham con guías ornitólogos, el cruce del Rif observando formaciones impresionantes como el Puente de Dios; la ciudad de Targha, con su Kasbah medieval y talleres artesanales más el mercado semanal de Oued Lau. También se practica senderismo en el Parque Natural Asjen. Otros puntos en el camino son Akchour, Tajiniart, Maala Beni, el pueblo de Tamlabote, cuna del científico Sidi Ibn Aardoun y del sufí Hnin.

La última etapa es Chefchaouen; el día se dedica al turismo rural, descubriendo el Mausoleo del rabino Ben Diouane Amrane y la producción artesanal de cuscús y aceite de oliva. Se pasa la noche en una casa rural para partir al día siguiente hacia el aeropuerto y volver a casa después de un viaje inolvidable.

Foto: Lambarki

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Categorias: Marruecos, Rutas turisticas


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