Recorridos de montaña en Marruecos Oriental

Valle de Zegzel

La ciudad de Oujda fue fundada en el año 994; una visita a la medina nos permitirá imaginar una ciudad muy diferente a la actual, más de mil años después, con más de un millón de habitantes en 48 Km2 de superficie. Sin embargo, mantiene su posición estratégica gracias a la que se erige como capital del Magreb y una de las ciudades más importantes económicamente hablando, del este de Marruecos.

Esta región es rica en historia, arquitectura y ambiente; aquí encontraremos lo más tradicional de la vida marroquí, con sus aromas, colores, sabores, artesanías; su inefable encanto bañado en la luz del desierto cercano. Pero hoy la tomaremos como punto de partida para un impactante recorrido de montaña.

El emblema montañoso del Marruecos Oriental es Tafoughalt, en el corazón de las montañas de Beni Snasen, sus verdes valles y sus laderas cubiertas de bosques. Es el paraíso de los aficionados a la caza, muy frecuentado por los buscadores de jabalíes, perdices o palomas, y también para los senderistas, ya que un pintoresco camino nos lleva a través del bosque hasta el pico Ras Foralt, de 1532 metros.

Otros lugares para visitar aquí son la Gruta de las Palomas, una gran cavidad de 30 metros de profundidad ubicada en un cruce de caminos en el interior del macizo de Béni Snasen, un lugar que, se cree, ya estaba habitado por nuestros más remotos antepasados hace entre 60.000 y 100.000 años. A 10 Km. de ésta se encuentra la Gruta del Camello o Taghazaout; su nombre proviene de su forma, que evoca vagamente un camello. Ideal para picnics de verano sobre el césped, hay interesantes espacios arbolados y maravillosos paisajes.

Inmediatamente después de la Gruta del Camello se encuentra el desfiladero de Zegzel, un impactante valle de 14 Km. de extensión poblado de frutales de todas las especies, cítricos, verdaderos jardines naturales en las laderas del ambas márgenes del arroyo que se cruza en varias ocasiones.

Un poco más al sur, a 53 Km. del valle de Taourirt por la carretera 410, está Debdou, la última frontera verde antes de las grandes planicies de Rekkam.  Una pequeña fortaleza nos recuerda que se cree que por aquí pasó Béni Mérines. El camino de cornisa asciende 1600 metros en 8 Km. para regalarnos extraordinarias vistas del valle de Gueâdâ.

Nuestra última etapa es el Djebel Grouz, a 1839 metros de altitud, extremo oriental de la larga cadena del Figuig que nace al oeste y se extiende por más de 80 Km., muy atractiva para turistas curiosos e interesados por la geología, la mineralogía y la botánica.

Foto: Vía WorldAtlasPedia

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Categorias: Rutas turisticas


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