Banasa, antigua ciudad de alfareros

Sebou

En el corazón de la llanura de El Gharb, norte de Marruecos, a la izquierda del oued Sebou, se encuentran dos montículos de algunos metros de altura que custodian un vado del río Sububus, descripto por Plinio como “magnificus et navigabilis”. Se trata de la antigua Iulia Valentia, pero los romanos sólo renombraron una ciudad ya existente: Banasa, una ciudad integrada al comercio del Mediterráneo ya desde el siglo II antes de nuestra era.

Banasa había establecido relaciones comerciales especialmente con Italia y España, como se deduce de las monedas, ánforas y cerámicas que provenían especialmente del Estrecho de Gibraltar.

Hoy en día se sabe más acerca de la antigüedad de Banasa: excavaciones arqueológicas realizadas por equipos franceses y marroquíes han revelado unos talleres de producción de alfarería por lo menos desde el siglo IV a.C., cuyos productos aún con influencias fenicias, griegas e iberopúnicas, tenían una gran originalidad.

Banasa conoció esta época de prosperidad posiblemente bajo el reinado de Juba II, un protector de las artes y la cultura, junto con Tamuda, Lixus y Volubilis, la residencia real.  Cuando se convirtió en una colonia romana, alrededor de los años 33 a 25 a.C., bajo el reinado de Marco Aurelio, fue un floreciente centro de la alfarería hasta casi los 300 primeros años de nuestra era, aunque siguió ocupada por lo menos hasta la época medieval.

Aquí en Banasa se han producido hallazgos sorprendentes. Por ejemplo, había baños termales y frescos, como los descubrió el Instituto de Ciencias de la Arqueología y el Patrimonio de Rabat, que localizó los talleres de los alfareros, de gran extensión y con varios niveles de hornos.

El barrio central tenía varios edificios públicos, como el templo, el foro y la basílica judicial; los baños estaban en el límite oeste, rodeados de grandes mansiones con peristilo y mosaicos. También había un “macellum” o mercado de productos locales, al noroeste. Las calles estaban bordeadas de tiendas, panaderías, talleres de artesanos y comercios, al norte del foro.

Pero volvamos a la cerámica: aquí se encontraron productos originales como no se han hallado en ningún otro lugar de Marruecos, como ánforas, cerámicas pintadas y otras sin decorar, toneletes sin asas, vasijas de cuello moldurado, muchas con incisiones de caracteres neopúnicos.  Los talleres de Banasa sólo fueron igualados por los de de Kouass, al norte de Asilah, en la ciudad antigua de Zilil.

Foto: Vía WorldAtlasPedia

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