Dos ciudades de cine en Marruecos

Ouarzazate

Hace muchos años que los maravillosos paisajes de Marruecos, dotados naturalmente de un encanto legendario, son aprovechados por el cine extranjero como escenario para grandes películas, muchas de ellas famosas.

El primer nombre que nos viene a la memoria es “Casablanca”, la inolvidable película que protagonizaron Humphrey Bogart e Ingrid Bergman, filmada en la ciudad del mismo nombre.

Por cierto que no es la única, y además la actividad cinematográfica une a su costado artístico otro, no despreciable, económico. En ese sentido, son privilegiadas las ciudades donde esta actividad más se ha desarrollado, como lo son Uarzazate, antigua guarnición militar que hoy se posiciona como la “Cinecittà marroquí”, y, no lejos de allí, apenas a treinta kilómetros, Aït ben Haddou.

Uarzazate debe su importancia a su situación geográfica, en dos sentidos: uno, por hallarse en el cruce de las rutas del Dades, el Draa y el Sous, y en las puertas del Sud marroquí, y dos, por el extraordinario paisaje que la rodea, “fotogénico” si se puede decir así, un verdadero decorado de tamaño natural que ha atraído la atención de cineastas y directores de clips o de spots publicitarios. Este desarrollo que tanto impulso ha dado a la economía de la región como fuente de trabajo, dio lugar a la creación de los estudios cinematográficos de la Atlas Corporation Studio.

Las instalaciones de la Atlas están en las orillas de la ciudad; trabajan con buenos materiales, técnicos expertos, y con costos mucho menores que los de los europeos y norteamericanos. Lo cierto es que los estudios de la Atlas Corporation tienen ya una historia de más de veinte años; el envión inicial lo dio Michael Douglas, cuando filmó en 1984 “El diamante del Nilo”, repartiendo las escenas entre Uarzazate y Aït ben Haddou.

Siguieron muchas otras películas, como una de James Bond encarnado por Timothy Dalton; “La isla del tesoro” con A. Quinn; “Kum Dum”, de Scorsese –de esta película quedó un Buda enorme, que nada tiene que hacer en tierras del Islam, y varios leones de yeso–; “Un té en el Sahara” dirigida por Bertolucci, y muchas más.

La otra localidad importante para la cinematografía es Aït ben Haddou, llamada la «Hollywood de la Arena». Aït ben Haddou es un ksar o fortaleza, un extraordinario castillo entre cuyos viejos muros el director David Lean filmó “Lawrence de Arabia”, así como las escenas más memorables de “Sodoma y Gomorra”.

Los habitantes de la ciudad están contentos. Muchas veces los cineastas los contratan como figurantes, o les alquilan terrenos, o les dan trabajo en la construcción de los decorados. Es una fuente de ingresos que se suma a los que obtienen normalmente por sus cultivos y sus rebaños.

Foto: Wiki Commons

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