Meski, el pueblo de la fuente azul

Meski

A pocos kilómetros al sur de Er-Rachidia, esta provincia que se encuentra en la región de Meknès- Tafilalt, y al borde de las gargantas del Ziz, aparece El Meski, hermoso pueblo con varios puntos de interés turístico. El pueblo se divide en dos zonas nítidamente diferenciadas, separadas por el palmeral y el famoso manantial de El Meski, conocido como la Fuente Azul.

De un lado está el pueblo moderno, cercano a la carretera, encima de un promontorio que se alza sobre el río Ziz, con sus construcciones en el típico estilo marroquí moderno: edificios unifamiliares de tres o cuatro plantas, con un local o garaje en la planta baja y las viviendas de la familia en los pisos superiores.

Al otro lado del palmeral, en un islote entre dos brazos del río, están las ruinas del antiguo ksar de El Meski, construido durante el reinado de la dinastía Almohade, en el siglo XII, en un lugar elegido estratégicamente como punto de control de las caravanas que realizaban el comercio con las ciudades del norte.

El ksar fue abandonado cuando sus funciones defensivas pasaron a segundo plano frente a las necesidades de abastecimiento, y se construyó el pueblo nuevo, en una zona más accesible, del otro lado del río.

La Fuente Azul, el mayor atractivo de este lugar, es un manantial rodeado por un gran palmeral; el agua fluye a través de varias piscinas naturales de piedra; en la que está en la parte delantera nadan peces sagrados, y no hay que molestarlos; la de la parte de atrás, la más grande, es una piscina pública, y está a disposición del visitante. Hay un pequeño café que ofrece té fresco, y en el camping próximo a la fuente hay instalaciones sanitarias.

La piscina está rodeada por una pared, y uno puede nadar en lo que se dice ser la fuente misma, aunque ésta en realidad normalmente no es visible porque termina en un hueco en la pared de la montaña. Pero hay además un túnel que conduce desde la piscina hasta la verdadera fuente original, entre grandes paredes de piedra; es aquí adonde vienen los lugareños de las aldeas vecinas a buscar el agua, y la escena de las mujeres con sus coloridas vestiduras en medio de las grandes palmas verdes, con los niños jugando a su alrededor, forma una pintoresca estampa que merecerá ser motivo de una buena foto.

Para pasar unos días en este lugar pleno de belleza agreste, nada mejor que el camping situado muy cerca del manantial; tiene buen servicio y no es caro. Cuenta también con un restaurante sencillo.

Foto: Erika R.

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Categorias: Pequeñas ciudades de Marruecos


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