La Mezquita de Tin Mal y su gloria secular

Tin Mal

Tin Mal, o también Tinmel, es un pueblo de montaña situado en el Alto Atlas, a 100 km. de Marrakech. Su historia se remonta a los comienzos del siglo XII, cuando los Almohades tomaron esta ciudad como punto de partida de sus campañas militares contra los Almorávides. Tin Mal se convirtió en la capital espiritual y centro artístico del imperio Almohade, en ella se encuentran las tumbas de sus reyes, y en ella se acuñó el dirham almohade, símbolo de su prosperidad económica.

Cuando Marrakech, que había quedado en poder de los Almorávides, se rindió a los Almohades y pasó a ser la capital del imperio, Tin Mal perdió su importancia estratégica; pero conservó su posición como centro religioso, y más de un siglo después, cuando los Meriníes comenzaron a reinar en Marruecos, Tin Mal fue el último bastión de los Almohades.

La famosa Mezquita fue erigida en 1156 para honrar la memoria del fundador de la dinastía Almohade, Mohamed Ibn Tumart; paradójicamente, cuando se edificó la Mezquita ya la ciudad había comenzado a declinar. En la actualidad, se puede decir que la Mezquita es lo único que queda de la antigua ciudad.

La mezquita de Tin Mal fue diseñada tomando como prototipo la Gran Mezquita de Taza, cerca de Fez, construida también por Abd al-Mu’min, y a su vez fue el modelo para la mezquita de Kutubia en Marrakech. Está provista de murallas fortificadas, con la intención de que sirvan como protección en caso de ataque.

Esta mezquita es una de las dos que están abiertas al público no-musulmán en Marruecos; la otra es la Mezquita de Hassan II en Casablanca. De modo que, seamos o no musulmanes, tendremos oportunidad de verla por dentro y apreciar sus detalles.

Del interior se ha perdido una gran parte. Solamente el mihrab (el nicho que indica la dirección de la Meca para los fieles en oración) y la columnata frente a él están en buen estado de conservación. El resto de las columnas son nuevas, y su forma es sencilla para distinguirlas claramente de las estructuras originales.

Puedes entrar incluso a la parte superior donde hay un minarete. Desde allí puedes ver, abajo, la sala de oración de la mezquita. Pero esto no será por mucho tiempo, ya que está previsto construir un techo cubriendo todo, como última parte de las obras de restauración.

Es una visita sumamente interesante y placentera para el turista deseoso de conocer lugares históricos de tan remota antigüedad.

Foto: Wikipedia

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Categorias: Pequeñas ciudades de Marruecos


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