Conozcamos Azemmour, tranquila y artesanal

Azemmour

Azemmour (no confundir con Azmour), en la desembocadura del río Oum Rbia, es una ciudad tranquila que aún permanece al margen de los circuitos turísticos más populares, a pesar de su clima suave y sus inmensas playas de arena dorada, y de su cercanía a ciudades importantes: 75 km la separan de Casablanca, y 16 de El Jadida. Es raro ver en sus callejuelas turistas extranjeros, aunque sí es visitada esporádicamente por la comunidad judía. Su población es de unos 40.000 habitantes.

Sus orígenes no son bien conocidos; su nombre es de origen bereber y significa “las aceitunas”. Se cree que fue fundada sobre la antigua Azama, ciudad ocupada por los fenicios y más tarde por los cartagineses y los romanos.

Bajo la dominación romana conoció una época de prosperidad. Hacia el siglo VII estaba en manos de los bereberes, y luego volvió a florecer bajo los almorávides y luego los almohades. Se sabe que tuvo su importancia como ciudad portuaria, y que en 1486 el rey Juan II de Portugal mandó a Azemmour un representante para asegurar el intercambio mercantil.

Los portugueses compraban trigo, caballos, chilabas, y otras mercancías que llevaban al África negra para intercambiarlas por esclavos y oro. Estas relaciones cambiaron cuando Portugal emprendió la conquista de la región, y su dominio duró hasta 1541, cuando por dificultades económicas el rey Juan III lo abandonó.

En la actualidad, quien visite Azemmour no dejará de recorrer su medina amurallada, donde se puede apreciar el estilo particular de las puertas de algunas casas, de influencia portuguesa, y también rastros de la influencia almorávide en otras edificaciones. Es muy agradable pasearse por las calles antiguas y apacibles, entre las mezquitas, los puestos de artesanías y el mercado cubierto donde se pueden adquirir las babuchas típicas de Azemmour, telas bordadas, sombreros portugueses y muchas otras cosas.

Otro punto de interés es la kasbah, cercana a la ciudad, en la que se destacan las ruinas de Dar el Baroud (el polvorín), actualmente en renovación, con una alta torre de ventanas en ojivas que permite una magnífica vista de la ciudad y el río. Antiguamente las murallas de la kasbah rodeaban también el Mellah, o barrio judío, que conserva su sinagoga.

Los muros de la ciudad y los de la kasbah están bien conservados, el mellah mantiene su encanto, y los bastiones están aún armados de cañones portugueses.  En la ciudad nueva la hotelería es modesta, pero en la antigua medina existe un verdadero riad tradicional transformado en casa de huéspedes: el Riad Azama, por el antiguo nombre de la ciudad.

En las playas se practican deportes acuáticos como el surf, el esquí náutico, el kite surf, el bodyboard, y otros.

Azemmour es una ciudad que merece y espera ser declarada patrimonio mundial.

Foto: Vía Panoramio – Elakramine

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Categorias: Marruecos


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