Er-Rachidia, cruce de caminos

Errachidia

La particular situación geográfica de la ciudad de Er Rachidia, o Errachidia, la coloca en el cruce de caminos de la ruta que la une a Fez al norte, Erfud al sur, Uarzazate al oeste y Figuig al este.

Al norte, la ruta bordea las aguas verdes del gran embalse llamado Hassan Al-Dajil. Los barrios modernos, de trazado ortogonal, permitieron alojar a los habitantes de los pueblos que quedaron hundidos bajo las aguas cuando se construyó el embalse.

Esta ubicación, y su excelente hotelería, hacen de Er Rachidia un punto ideal como etapa de un viaje, una pausa en el periplo del turista; pero esto no significa que no tenga atractivos propios. Es una ciudad genuinamente marroquí, ajena a las influencias extranjeras que muchas veces modifican las costumbres y los rasgos nacionales, y esto es muy llamativo para el visitante que se interesa por conocer verdaderamente el alma de un país.

Además de las vistas que ofrece el paisaje del desierto, con sus luces cambiantes a lo largo del día, se puede observar la interesante flora y fauna del lugar, que nos permite admirar a las numerosas especies que han logrado adaptarse a los rigores del clima y prosperar en un ambiente aparentemente hostil, con temperaturas que en verano alcanzan fácilmente los 50°C y en invierno descienden hasta 4°C bajo cero, lluvias débiles e irregulares, y vientos frecuentes. También se pueden visitar los lagos, los valles y disfrutar de un baño en las hoyas de agua caliente de las gargantas del Ziz.

Er Rachidia, llamada antiguamente Ksar Suk y cuyo nombre en lengua Amazigh, o berebere, es Imtaghren, es la cabecera de la provincia del mismo nombre, y capital administrativa de la región presahariana de Tafilalet, al sudeste de Marruecos.

Esta localidad fue en su origen una base militar de legionarios, construida sobre la margen derecha del Ziz bajo el protectorado francés. Tiene una población de 45.000 habitantes.

Otra ciudad en la misma zona, digna de visitarse, es Rissani; está situada al borde del desierto, y fue la antigua capital de Tafilalet antes de ser suplantada por Er Rachidia.

En esta ciudad es muy interesante apreciar las obras que se conservan de su pasado histórico. Así, veremos el mausoleo de Mulay Alí Cherif, reconstruido en 1955, con su admirable minarete; una kasbah que data del siglo XIII y que fue parcialmente reconstruida cuatrocientos años después, en el siglo XVII, por Mulay Ismail; las ruinas del Ksar Akbar, donde se guardaban los tesoros reales detrás de un triple muro protector defendido por cañones y varios centenares de soldados; y el magnífico Ksar de Ulad Abd El Halim, que solía ser llamado “la Alhambra del Tafilalet” por analogía con el estupendo y suntuoso palacio de Granada.

Foto: Vía Panoramio

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Categorias: Pequeñas ciudades de Marruecos


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