Las Grutas de las Palomas, turismo arqueológico

Tafoghalt

En Tafoghalt, en la zona oriental de Marruecos, región de Berkane, hay un yacimiento arqueológico muy importante, llamado Grutas de las Palomas. Es un refugio rocoso que data del Paleolítico Medio, en el que se han encontrado depósitos de diez metros de grosor con restos arqueológicos.

A partir de su descubrimiento en 1908 se han hecho numerosas excavaciones, que permitieron hallar herramientas de piedra pertenecientes a la industria Ateriana, característica del Norte de África, y que denota la presencia de seres anatómicamente similares al hombre moderno, cuya antigüedad se calcula entre 40.000 y 80.000 años.

Entre los objetos hallados, llaman la atención unas cuentas hechas de caparazones de moluscos, que parecen haber sido perforadas a fin de poder usarlas como collares. Por los indicios obtenidos de las cuentas mismas, es probable que hayan sido recogidas como caparazones muertos, trasladadas a cuarenta kilómetros de distancia, y deliberadamente perforadas y coloreadas con algún tipo de tintura ocre.

De ese modo, se considera que esas cuentas son los objetos simbólicos más antiguos recuperados hasta el presente, y son del mismo tipo que las cuentas, de antigüedad un poco menor, halladas en la cueva de Blombos en Sudáfrica.

Otras investigaciones, realizadas recientemente en la Gruta de las Palomas por un equipo de arqueólogos marroquíes y británicos, descubrieron restos humanos que datan de entre 11.000 y 12.000 años antes de nuestra era. Uno de esos esqueletos había sido inhumado junto con cuernos de musmón (ammotragus lervia), animal híbrido de carnero y cabra, que era muy abundante en las regiones montañosas del este de Marruecos durante las épocas prehistóricas.

Junto a los restos humanos, se hallaron igualmente útiles de piedra y de hueso, lo cual según los investigadores, permitirá conocer mejor los ritos funerarios de las poblaciones prehistóricas del paleolítico superior y en especial de la cultura iberomauritana.

Las Grutas de las Palomas fueron objeto de indagaciones arqueológicas durante casi todo el siglo pasado, y estos trabajos se retomaron a partir de 2001 en el bajo valle del Muluya, que comprende la llanura litoral de los Triffas bordeada al norte por el mar Mediterráneo y abarca también los macizos montañosos pertenecientes a las cadenas de los Beni Znassen.

En el marco de estas exploraciones se descubrió una serie de sitios a cielo abierto en la región del Cabo de Agua (Cap de l’eau) donde se hallaron útiles líticos, alfarería y fragmentos de huevos de avestruz. Estos últimos fueron fechados por la técnica del radiocarbono y se obtuvieron edades de entre 5.500 y 5.100 años antes de nuestra era.

Las investigaciones proseguirán, y así irán completando, como un gran fresco, la imagen de lo que fue la vida de los grupos humanos que poblaron el Marruecos oriental en remotas edades prehistóricas.

Foto: Vía Flickr

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Categorias: Naturaleza en Marruecos


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