La Kasbah de Boulaouane y el vino gris

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Cuando los habitantes de Casablanca sienten deseos de alejarse un poco del ajetreo propio de toda gran ciudad y descansar en un lugar tranquilo, suelen optar por un viaje a la Kasbah de Boulaouane, al sur de la ciudad, sobre el río Wadi Oum er-Rbia. Para el turista, este paseo puede ser un motivo de atracción, a la vez que una pausa en su periplo.

En Marruecos, una kasbah es una fortaleza, podría decirse que es el equivalente de un castillo europeo. La Kasbah de Boulaouane fue construida en 1710 por el Muley Ismail con el propósito de consolidar la paz y la estabilidad en la región, y a ello seguramente contribuye su mole imponente situada estratégicamente en una elevación que cae abruptamente sobre la margen izquierda del río, en el punto donde éste forma una curva.

En efecto, una de las mayores atracciones de una visita a la Kasbah de Boulaouane es precisamente subir el largo camino en pendiente para llegar a la punta de la torre de diez metros de altura desde la cual se aprecia una de las vistas más impresionantes de la zona.

Claro que el panorama no es el único atractivo de esta visita. La Kasbah en sí misma es del mayor interés para ver, ya que los gruesos muros de protección que la rodean se combinan con la belleza de su arquitectura y lo artístico de su decoración.

Sobre el arco del portal hay una enseña, grabada en 1710, que evoca el nombre de su constructor y cita más abajo a un tal Belkhayat que fue, al parecer, un Pachá, representante del monarca y administrador de la fortaleza.

La kasbah cuenta con siete grandes bastiones; en el patio central se encuentra el “Palacio del Sultán”, que es donde se alojaba el monarca cuando venía a visitar la kasbah. Los pisos y las paredes del patio están revestidos de bellos mosaicos decorativos. Se dice también que en este lugar está sepultado, en un pequeño mausoleo, el cuerpo de uno de los santos locales, Sidi Mancar, personaje venerado de quien sin embargo poco se sabe.

Dentro de la Kasbah se encuentra también una reserva de halcones que le ha dado renombre internacional, convirtiéndose en uno de los lugares preferidos para la caza del halcón.

La Kasbah de Boulaouane es famosa además por sus excelentes viñedos, de los que se obtiene el conocido “vino gris” de Boulaouane, que desde la época de la colonia continúa produciéndose en Marruecos.

Foto: Vía Panoramio

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Categorias: Casablanca


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