La medina de Tetuán, Patrimonio de la Humanidad

Medina de Tetuan

Tetuán es una ciudad encantadora; heredera del estilo morisco español, expresa las mejores tradiciones marroquíes en sus calles, mercados, museos, actividades culturales y lugares para ver. Su Medina o ciudad antigua es única: un laberinto de calles arboladas que ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad. Aquí podremos ver la plaza Hasan II y el Palacio Real, bello ejemplo de arquitectura morisca; el lugar se torna bastante animado por las noches. Al oeste de la Medina se encuentra el Ensanche, la ciudad nueva, construida bajo el protectorado español.

En la Medina debemos visitar también el Museo Arqueológico, cerca de Bab Todo, y el Museo de Artes de Marruecos, cerca de Bab El Oqla. En el Museo Arqueológico podremos ver objetos y mosaicos que llegaron de la antigua Lixus; el museo de artes nos espera con muestras de trajes e instrumentos musicales regionales. También en la ciudad vieja se encuentran la Escuela de Artes y Oficios, fundada en 1919 y que enseña todas las especialidades artesanales como mosaicos, bordados, marroquinería, tallas y esculturas, y el Instituto Nacional de Bellas Artes, fundado en 1947 por el pintor español Mariano Bertuchi.  Lo distintivo de este Instituto es que tiene una sección dedicada al comic educativo, y aquí se celebra desde el año 2004 el Festival Internacional de Comics.

El recorrido por la medina de Tetuán nos recuerda la inspiración andalusí en el pasado morisco de la ciudad, su laberinto de callejones que protegían del sol a sus habitantes junto con las murallas, y el hierro forjado presente en ventanas y balcones.   El barrio judío  es uno de los más grandes, tanto que fue llamado la Pequeña Jerusalém; se formó en un terreno junto a la actual plaza de España, y luego fueron añadiéndose otros solares.  Es una comunidad tradicional y hasta ahora conserva los cantares y romances hispano-judaicos;  distinguido por su religiosidad el barrio llegó a albergar dieciséis sinagogas.  Todos los zocos están llenos de clientes: el de Fuka, que vente frutas y verduras; El Houts con alfombras y cerámica, ropa en el Gherzi Kébira, joyas en Tarazin.

Las casas y edificios de la medina se proveían de agua potable mediante un ingenioso sistema que la distribuía desde la fuente central, a la que llegaba por un acueducto desde Jbel Ders. El sistema se llamaba skundu, una deformación de la palabra española segundo, había sido diseñado por Ali Al Mandara aprovechando la pendiente del terreno y era secreto; solamente lo conocían el constructor y el gobernador. En algunas casas todavía se utiliza.

Foto: Wiki Commons

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Categorias: Patrimonio de la Humanidad en Marruecos


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