Primer día en Marrakech

Marrakech

Tras el tranquilo vuelo hasta Marrakech aterrizamos en su aeropuerto a las 8 de la mañana. A pesar de ser pronto podemos apreciar que existe bastante movimiento de turistas que llegan y se van de la ciudad. Nuestro chófer nos espera con el típico cartelito. Nos presentamos y subimos al monovolumen con él, esperando que nos de un poco de información hasta llegar al hotel.

Lo cierto es que la primera impresión de Marrakech, nada más aterrizar, es de una ciudad medianamente avanzada. El recorrido del aeropuerto al hotel nos muestra zonas con lujosos chalets, grandes bloques de fincas inundadas de parabólicas (se ve que es un paisaje bastante común) y avenidas bastante amplias en las que transitan muchísimos coches y un número desproporcionado de motos.

El tema del tráfico es un tanto especial. Nuestro conductor Mohamed nos advierte de que allí todos conducen mal, no respetan mucho las normas de circulación y eso que esa es la parte más nueva de la ciudad. En el Zoco y en la parte amurallada en general, el riesgo de ser atropellado es mayor ya que no hay semáforos ni señales, por eso nos pide prudencia a la hora de cruzar. En un principio pensamos que estaba exagerando, luego nos dimos cuenta de que realmente en Marrakech cualquier precaución ante sus conductores es poca.

Una vez dejamos las maletas en nuestro hotel en Gúeliz, un distrito de la ciudad nueva, decidimos llegar a la medina andando, ya que Mohamed nos comenta que está a tan sólo 20 minutos y que disfrutaremos de un agradable paseo. Lo cierto es que este primer recorrido por la ciudad nueva nos muestra un entorno bastante moderno, lleno de tiendas y restaurantes como Zara, Mango, McDonalds o Pizza Hut. El mundo occidental llegó con fuerza a la ciudad, pero esperamos poder encontrar un poco de esa esencia marroquí entre las calles amuralladas de la Medina.

Lo primero que observamos es el elemento que nos había servido como estrella guía, la Mezquita Koutoubia, la más importante de Marrakech. Este lugar se ve desde cualquier punto de la ciudad, y sólo hay que seguirla para llegar al corazón de la medina. Esta mezquita establece el techo de la ciudad, ya que sus 69 metros de altura la enmarcan como el elemento más alto de todo el núcleo urbano, una altura que no se debe sobrepasar.

Aunque no se puede visitar por dentro, como el resto de las mezquitas de Marrakech, es posible disfrutar de su impresionante fachada, la cual muchas veces es comparada con la Giralda de Sevilla por el color de la piedra y su estructura.

Una vez cambiamos el dinero necesario (aconsejamos hacerlo poco a poco ya que el dinero en Marrakech cunde de manera sorprendente) nos dirigimos a la plaza más grande y concurrida de toda África. La Plaza de Jamma el Fna. Un lugar en el que encontramos los primeros comerciantes, rodeados de encantadores de serpientes, monos acróbatas, puestos de zumos de naranja por 3 dírhams y mucho colorido.

A pesar de que hoy no teníamos intención de comprar hemos decidido acceder a las calles del Zoco para ver como eran. La verdad es que el caos más absoluto reina en esa parte de la Medina. Resulta imposible no perderse, ya que todas las calles son absolutamente iguales y siempre encuentras pequeños accesos que van alejándote más y más de la plaza. En nuestro caso hemos terminado en una zona un tanto hostil de la que nos ha sido bastante difícil salir. Un joven se ha ofrecido amablemente a llevarnos al Museo de Marrakech (que era nuestro destino). A pesar de estar a tan sólo 2 calles, el joven ha decidido que debíamos pagarle 5 euros por la travesía, algo a lo que nos hemos negado. Finalmente hemos tenido que darle 2 euros ya que se ha enfadado y no hemos querido entrar en disputas. Si queremos evitar este tipo de situaciones lo mejor es no hacer caso de toda esa gente que intenta hacernos de guía. En un momento dado puede ser útil ya que los mapas en el zoco no sirven para nada, pero en Marrakech siempre hay que pactar el precio por adelantado o puedes recibir desagradables sorpresas.

En esta zona hemos podido ver el Museo de Marrakech, un lugar interesante por la estructura de su edificio. Este elemento era un antiguo palacio de Mehdi Mnebhi, el ministro de defensa del sultán Moulay Abdelaziz. A pesar de que las exposiciones (tanto permanentes como itinerantes) no resulten de nuestro interés, lo cierto es que el lugar en sí merece la pena ser visto. Puertas de marquetería impresionantes, grandes salones con lámparas enormes, fuentes y habitaciones con techos de madera pintados en colores llamativos.

Muy cerca del Museo de Marrakech encontramos la Madraza de Ben Youssef, la más grande de todo Marruecos. Impresiona por su gran patio interior, pero también es necesario subir al siguiente nivel y observar la austeridad de las celdas, lugar en la que descansaban los estudiantes.

Tras degustar nuestra primera comida en Marrakech, tajin de pollo y té de menta, nos perdimos nuevamente por la parte de los palacios. Pretendíamos tenerlos ubicados para el siguiente día, pero lo cierto es que terminamos haciendo un recorrido entre las callejuelas de esa zona, viendo tiendas y haciendo fotos a las numerosas mezquitas que encontramos (siempre por fuera, eso sí).

Tras nuestra primera experiencia, en la que hemos pasado más tiempo perdidos que ubicados, decidimos volver en taxi a la zona nueva para tomar algo en alguna terraza y cenar pronto cerca del hotel ya que mañana tenemos la excursión al desierto a partir de las 7 de la mañana.

El balance del primer día es bueno a pesar del choque inicial y algunos individuos un tanto pesados, no obstante, echamos mucho de menos una buena cerveza fría al final del día. Aunque está prohibido beber alcohol, lo cierto es que en el distrito nuevo si que se puede encontrar lugares que venden a turistas, eso sí, la cerveza caliente y a un precio totalmente abusivo. Mañana intentaremos hablar con nuestro guía, no nos creemos que en esta ciudad uno no pueda disfrutar de una cerveza fría, aunque sea en la más absoluta clandestinidad.

Aquí tenéis el diario de mi viaje por Marruecos

También podéis ver las fotos que tomé:

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