N’kob, las 52 Kasbah y el Jebel Saghro

Jebel Saghro

Dicen que ninguna ciudad de Marruecos tiene tantas Kasbbah como N´Kob; se han contado cincuenta y dos, una de las cuales funciona como hotel. Esta ciudad es muy conocida por senderistas y montañistas, ya que se detienen aquí para abastecerse antes de iniciar el ascenso a las montañas Saghro.

Si están en Marrakech es una buena opción para una excursión a lo más tradicional de Marruecos, vía Zagora, descendiendo en Tansikht, 50 Km. antes de esta ciudad, que es desde donde parten los taxis hacia N´Kob.

Este pueblo está a 45 minutos de viaje de Tansikht, y encontrarán una tienda donde podrán obtener más información acerca de las rutas de senderismo y el ascenso al Jebel Saghro, una de las metas del viaje.  El pueblo es pequeño; se extiende a lo largo de un río seco, pero es muy verde, un verdadero oasis lleno de palmeras. Les encantará perderse entre sus callejuelas y recorrer las Kasbbah que parecen enormes castillos, con sus paredes de barro, casi sin decorados y con ventanas muy pequeñas.

Si llegan un domingo podrán disfrutar del mercado que ya comienza a instalarse el día anterior al costado de la carretera, animando el ambiente; en los puestos, atendidos por gente de todos los pueblos vecinos, se ofrecen frutas, carnes, pescado y animales vivos. El palmeral se encuentra en las afueras, y es donde los habitantes del pueblo tienen sus huertas y crían animales.

Para recorrer la región se puede contratar un guía y un mulero en el pueblo; los llevarán hasta el Jebel Saghro, una impresionante cadena rocosa cuyo punto más alto, Amalou n’Mansour, alcanza los 2700 metros.

A lo largo del camino se verán unos impresionantes monolitos de piedra, pero este paisaje de valles y montañas no es desértico sino que está surcado por ríos y cascadas, y es hermoso verlo cambiar de color con cada hora del día.

La mejor época para recorrer el Jebel Saghro es en invierno o al comienzo de la primavera, para evitar las temperaturas extremas. El fondo de los valles se halla sembrado de pequeñas aldeas de agricultores y también hay tribus nómadas que descienden del Atlas para pasar el invierno en un clima menos duro.

N’kob está separada del Jebel Saghro por una llanura desértica; la primera aldea que encontrarán es la de Alminewakta, donde se recomienda proveerse de agua y comer. El sendero nos introduce en el hermoso valle de Tifdassine, con sus tonos rojizos, que se transforma en un estrecho cañón de paredes verticales. El siguiente pueblo es Irhazzoun, donde se puede pasar la noche que seguramente compartirán con entusiastas grupos de senderistas.

Foto: vía Wikipedia

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Categorias: Marruecos, Naturaleza en Marruecos


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