Bhalil, la Antigua Fez y las casas-cueva

Bhalil

Es fácil pasar de largo por Bhalil; no se encuentra sobre la ruta principal, ni tampoco en la zona más frecuentada por el turismo en el Marruecos septentrional; sin embargo, vale la pena conocerla. Está situada cerca de Fez, y es una ciudad muy bonita, construida en la falda de un cerro, con sus casas bien cuidadas y un río que la divide y que está cruzado por numerosos puentes.

Si trepas hasta la cima, verás al pasar escenas del viejo Marruecos que está a punto de desaparecer: la gente que trabaja en la calle con toda tranquilidad, elaborando sus sencillas artesanías o preparando diferentes clases de productos. Y cuando llegues a la cima disfrutarás de una espléndida vista con su verde valle y las puntas de otros cerros más bajos.

Pero lo más característico de Bhalil son sus casas instaladas en cavernas. Ya no quedan muchas de ellas, pero están disponibles para mostrarlas a los no muy abundantes turistas que llegan a la ciudad, y si contratas un guía que te lleve a visitar una de esas casas cueva, te asombrarás.

Una casa cueva no se distingue en nada de una casa común “a nivel”; la fachada, las paredes del frente, los detalles decorativos, son los mismos de una casa “a nivel”. En cambio, al estar excavada en la tierra resulta protegida contra las diferencias climáticas, y es más fresca en verano y más cálida en invierno que una casa edificada en la superficie.

Seguramente la compañía del guía te permitirá entrar en una de estas casas. Te recibirán con cordialidad, te servirán té de menta y pasarás un buen rato conociendo la casa y charlando amablemente con sus habitantes.

No se debe confundir con El Bali, que es la Antigua Fez, construida en el siglo XI, por contraposición a El Jadid o sea, la Nueva Fez, construida en el siglo XIII. El Bali consta de casi diez mil callejones ruidosos o silenciosos, con los zocos de perfumes, cueros y lanas. También hay 115 foundouks o locales comerciales, como el de Nejjarine que alberga el Museo de Artes y Oficios de la madera. El Jadid fue también el barrio judío de Fez.  Estos dos barrios son uno de los tesoros más preciados de Fez, como los que guardan las casas-cueva cuya visita dejará al viajero un recuerdo inolvidable.

Es interesante observar que en la actualidad se ha puesto de moda en algunos lugares de España el turismo rural en casas cueva, que de algún modo son una continuación de las tradicionales cuevas de los gitanos del Sacromonte, en Granada. La oferta turística asegura que estas viviendas, excavadas en la tierra, mantienen una temperatura constante todo el año, y brindan el máximo de confort con el mayor equilibrio natural con el entorno.

En general se construyen con materiales del lugar como madera y piedra. Se trata de reproducir la morada de nuestros remotos antepasados cavernícolas pero dotada de todas las comodidades y lujos de la vida moderna, incluyendo hammam o piscina, y también, ¿por qué no? televisión e internet.

Foto: Vía Flickr – Ali Eminov

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