La mezquita de Hassan II, moderna y monumental

Hassan II

Cuando describimos mezquitas solemos extasiarnos ante su venerable antigüedad; no es el caso de la Mezquita de Hassan II, en Casablanca, cuya construcción se inició en 1985 y fue inaugurada el 30 de agosto de 1993. La diseñó el arquitecto francés Michel Pinseau, y cuenta con un techo que se abre automáticamente, suelo con calefacción, puertas eléctricas, resistencia a terremotos y otras maravillas de la tecnología moderna.

Está situada en el Boulevard Sidi Mohammed Ben Abdallah (dirección Aïn Diab). Con sus minaretes de doscientos metros, es el templo más alto del mundo, y el segundo más grande después de la mezquita de La Meca.

El exterior de la mezquita ocupa cerca de treinta mil metros cuadrados, y puede albergar hasta noventa o cien mil personas. Fue el rey Hassan II quien dispuso que fuera construida en una península artificial sobre el Océano, partiendo de las palabras del Corán según las cuales “el trono de Dios se hallaba sobre el agua”.

Por otra parte, decidió que fuera erigida en Casablanca, porque decía que esta ciudad, sede del poder económico, merecía y debía tener un edificio tan imponente que la distinguiera de todo el resto del país, y que la hiciera famosa no sólo para los musulmanes sino para el mundo entero.

Enormes recursos se invirtieron en la construcción de este templo; se empleó a unos dos mil quinientas obreros y diez mil artesanos marroquíes, que trabajaron con materiales nobles como mármol, granito, madera, mosaicos, escayola, y produjeron hermosas decoraciones.

Además de la sala de oraciones, el edificio cuenta con una madrasa o escuela coránica, salas de conferencias, hammams, bibliotecas especializadas y un estacionamiento subterráneo.

La mezquita de Hassan II tiene la particularidad de estar siempre abierta a los visitantes, musulmanes o no, incluso durante el culto. No hay en el mundo otra mezquita que ofrezca semejante liberalidad. Es por ello quizás que se ha dicho que su atractivo pasa más por lo turístico a pesar de realizarse en ella toda clase de eventos religiosos tradicionales. Y en verdad es imposible dejar de verla, ya que los rayos láser emitidos en lo alto de los minaretes se divisan desde varios kilómetros de distancia.

Como contrapartida, se comenta que la construcción de este monumental edificio provocó numerosas críticas entre la población, por las elevadas sumas de dinero que insumió, y por el hecho de haber perjudicado a muchas personas con la demolición de viviendas en el lugar de la edificación sin compensar debidamente a sus propietarios.

Sin embargo, como muchas veces ha ocurrido históricamente, pasarán los años, se olvidarán las críticas y quedará la obra, magnífica y admirada.

Foto: Wikipedia

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