Meknes, ciudad imperial

Puerta de Bab Mansour

En el siglo XVII, el sultán alauí Mulay Ismael decidió hacer de Meknes la ciudad imperial más hermosa y poderosa de Marruecos, ubicada a 140 de Rabat, protegida por cuarenta kilómetros de murallas, con la puerta que abre a la ciudad, Bab Mansour, más linda del país. El mausoleo donde reposa el creador de la ciudad es un monumento que merece una visita.

Desde sus murallas se puede apreciar la belleza de toda la ciudad: la medina, la más concurrida de Marruecos; la plaza de El-Hedime con el mercado cubierto que se enciende al atardecer con tragafuegos, cuentacuentos, adiestradores de animales y saltimbanquis, un ambiente que recuerda a la edad media.

Su medina y los vestigios del palacio real, hicieron que la ciudad forme parte del Patrimonio Mundial de la Humanidad elegido por la UNESCO. Se destacan: la medersa Bou Inania, obra maestra hispana-morisca; la mezquita Nejjarine, una de las tantas de esta ciudad “de los cien alminares”; el palacio de El Manssur, lujosa residencia burguesa de finales del siglo XIX transformada en bazar.

Viajando hacia el Norte: a 10 kilómetros, el Monte Zerhoun, es un macizo montañoso con numerosos manantiales y hermosos paseos. A 22 km al Noreste, está la ciudad santa de Mulay Idris, quien convirtió al Islam a la población local antes de fundar Fez, es un centro espiritual, con sus preciosas casas blancas alrededor del mausoleo. A 31 km., está yacimiento arqueológico romano, Volubilis, donde todo es testimonio de la admirable cultura de Roma, la ciudad, el arte, su peso económico y político. Y si se encuentra Tissa al fin del verano, el mussem del caballo es un festival donde jinetes bereberes de la región, al son de los tambores, cantos y danzas tradicionales demuestran sus habilidades con estos animales maravillosos. Aquí se encuentra una gran caballeriza, de 80 hectáreas y más de 400 caballos.

Si lo que busca es el descanso, ha encontrado el lugar ideal; el borde del estanque del Agdal, es una gigantesca reserva de agua que regaba el harén y los jardines; y el palacio de agua Dar El-Ma, donde estaban los aljibes reales, con muros de 7 metros de espesor y un inteligente sistema de canalización para mantener la temperatura del agua, prometen una estadía inolvidable. También hay excelentes lugares para terapias de masajes hammam.

Y para darle un toque de color, puede visitar la cárcel de Qara, de atmósfera escalofriante con inmensas salas de bóvedas rebajadas con amplios depósitos subterráneos.

Foto:Wiki Commons

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