
Los centros comerciales han sido muy estudiados por las ciencias sociales desde que hace tiempo aparecieron en las grandes ciudades. Modernos mercados cubiertos con aire acondicionado y calefacción, no distinguen fronteras y no falta el estudioso que los ha llamado “no lugares”, lugares de tránsito similares a los aeropuertos. Bien, el caso es que en la ciudad de Casablanca está el que muchos consideran el centro comercial o mall más grande de África: el Morocco Mall.
Este lugar está a las afueras de la ciudad y el día de la inauguración sus dueños le pagaron especialmente a la cantante, actriz y bailarina Jennifer Lopez para que estuviera presente en la ceremonia.
Eso atrajo a miles de visitantes, por supuesto, y durante varias semanas desde aquel primer día hubo espectáculos gratuitos dentro del centro comercial para todos aquellos compradores o visitantes. Ojo, que no es nada del otro mundo y no deja de ser un enorme compendio de tiendas de todo tipo, cafeterías, restaurantes, restaurantes de comida rápida y entretenimientos varios.

Para los marroquíes el comer no se trata solo de llevarse la comida a la boca y alimentarse pues aquí importa el cómo así que el comer y la cocina son un arte: el arte del buen comer marroquí, como ya dijimos en otra oportunidad.
No es difícil salir a comer fuera en Marruecos, lo difícil tal vez es elegir un restaurante de entre todos los que hay, pero vale decir que los mejores restaurantes para el turismo se encuentran en ciudades como Marrakech, Casablanca o Rabat.
Si los dulces marroquíes, el pastel de pollo y el cous cous con guiso de vegetales están entre los platos más populares lo cierto es que el café no se queda atrás en materia de popularidad así que un sitio que yo recomiendo para degustarlo junto con una excelente gastronomía es el Café Árabe. Este sitio está en Marrakech, en el corazón antiguo, la Medina, y es el espacio que mejor combina la tradición árabe con la cocina italiana. Sí, un poco de ambas culturas y un lujo especial.

Dentro de la medina de Marrakech, el casco antiguo que concentra buena parte de los atractivos turísticos de esta antigua ciudad, se encuentra la plaza de Jema el-Fnaa y su correspondiente mercado. Nos cuenta la historia que después de una cruenta lucha de poder la ciudad quedó bastante maltrecha y debió ser reconstruida, renovada y ampliada. Todo esto sucedió en el siglo XII pero a partir de entonces y de la mano de muchos sucesos históricos la plaza brilló y se opacó varias veces.
Hoy en día sigue siendo la plaza principal de la ciudad y lo mas llamativo cuando te decides a conocerla son sus puestos de venta de zumo de naranja. Después, promediando el atardecer los burros comienzan a aparecer por aquí llevando carretas cargadas con todo lo necesario para armar puestos que además de vender zumo de naranja se convierten en pequeños restaurantes. En apenas una hora todos los puestos se han armado y están funcionando. Los cocineros te enseñan la limpieza de sus parrillas y utensilios y empiezan a invitarte con algunas de sus delicias culinarias. Todo parece fresco y aromático pero por supuesto, ¡cuidado!

El calendario musulmán es un calendario lunar que está organizado en ciclos lunares de 30 años cada uno divididos a su vez en 19 años de 354 días y 11 de 355. Los primeros son los años simples y los segundos son los años intercalares.
Los primeros están compuestos por meses de 29 días y los segundos de 30 y de 29 días. Calculando, cada 33 años musulmanes hay 32 años gregorianos. Hoy está transcurriendo el año musulmán 1433. Y el noveno mes de este calendario es sin dudas uno de los más populares, por lo menos de oídas, para los no musulmanes: el Ramadán.
Este es el mes en el que los creyentes ayunan desde el alba hasta el atardecer. El ayuno lo sigue cada musulmán adulto, saludable, hombre o mujer aunque si es mujer no debe estar menstruando o en puerperio.

Al este de Marruecos, dentro de las fantásticas Montañas Atlas, encontramos un sitio cuya magia es preservada por la UNESCO.
Se trata del Oasis Du Sud Marocain, una Reserva de la Biosfera que está rodeada por las montañas más famosas de Marruecos por el norte y por mesetas y desiertos por el oeste. Se calcula que esta reserva de la naturaleza ocupa unas 7 millones de hectáreas y actúa como parachoques del desierto de Sahara y la desertificación.
Es un rico sistemas de oasis, de mucha biodiversidad y de gran importancia para la comunidad de agricultores locales ya que aquí crecen patatas, palmas, olivos y además hay muchos cultivos de cereales. Estas comunidades no viven del turismo y la tierra trata de no estar sobre explotada de ninguna manera.

Hay que decir que la ropa de estilo árabe es muy cómoda. Holgada y elegante, aunque no estemos acostumbrados. Un buen souvenir si viajas a Marruecos es comprar alguna prenda tradicional para usarla en casa o si te animas, para salir.
El vestido mas tradicional, tanto para mujeres como para hombres, es el llamado djellaba. Se trata de una suerte de túnica larga con mangas largas que no es exclusiva de este país y que se ve en muchos países del norte de África y en los países árabes de la costa del Mediterráneo.
La prenda se confecciona en distintas formas y colores y tradicionalmente se hace de lana aunque hoy en día la industria textil permite confeccionar vestidos mas ligeros. En ocasiones los colores del djellaba revelan el estado civil de la persona y podrás ver de estas prendas algunos ejemplos cortos y otros más largos.

¿Cómo debe ser pertenecer a una antigua familia real y conocer al dedillo tu árbol genealógico sabiendo que todos fueron importantes?
Uno sabe de los Habsburgo y de los Windsor, ¿pero conoces a la familia real de Marruecos? Recordemos que Marruecos es una monarquía constitucional con un parlamento electo, es decir que regularmente hay elecciones para elegir a sus integrantes. Contraria a otras monarquías constitucionales que conocemos, el rey tiene mucho poder y puede en todo caso disolverlo.
Actualmente está en el trono Mohammad VI, perteneciente a la dinastía Alaouite, una dinastía que está en el trono desde el siglo XVII. El fundador fue Moulay ali Cherif y fue su hijo Mulay r-Rshid quien a mediados del siglo XVII logró unificar y pacificar al país.

El único puerto abierto que tiene Marruecos sobre el Mar Mediterráneo es el de la ciudad de Tetouan, dueña de una hermosa y antigua medina conformada por callejas retorcidas que se internan en los siglos pasados.
Esta ciudad es al mismo tiempo el lugar donde se encuentran algunos de los mejores edificios marroquíes, ejemplos de la arquitectura hispano-morisca. Este estilo de construir tiene que ver con la arquitectura de los siglos VIII al XV en la península Ibérica y uno de los ejemplos más claros que encontramos en Tetouan es el del Palacio Khalifa.
Este ejemplar palacio fue construido en el siglo XVII bajo el reinado de Moulay Ismael, miembro de la dinastía Alaouite, una familia que emerge en el panorama político de Marruecos en el siglo XV. Es la dinastía que decide reunificar el país que estaba dividido así que el fundador, Moulay Ali Cherif He y sus sucesores se ocupan de eso.

Al norte de Marruecos se encuentra la ciudad de Taza, calcula que a unos 120 km al este de la mas famosa Fez. Es la capital de la provincia homónima y se trata de una ciudad construida como dos pueblos separados sobre dos terrazas que miran al valle de montañas.
Por un lado está el casco histórico a unos 585 metros de altitud, fortificado y precioso, y por otro lado está la ciudad nueva que data de los años ’20 y fue construida por los franceses. Está situada un poco más abajo, a unos 445 metros, sobre una meseta muy fértil.
A estas alturas tanto el caso viejo como la ciudad nueva son atractivos por distintas razones pero una de las atracciones principales de Taza son las Cuevas Friouato, situadas a unos 30 km al sur de la ciudad. Hoy en día siguen siendo unas cuevas poco conocidas y por ende misteriosas pues no se las ha investigado mucho. La profundidad mayor explorada hasta ahora es de 272 metros pero se cree que son mucho mas profundas y que pueden llegar fácilmente a casi 4 kilómetros.

Cuando miro a una mariposa de cerca no me gusta mucho el bicho en sí mismo pero la maravilla de sus alas es innegable y es lo que hace que adore sus fotos, dibujos, láminas, estampados.
Pero en verdad, a estas alturas de la vida moderna, los habitantes de las ciudades tenemos pocas oportunidades de disfrutar de las mariposas.
Atrás han quedado los días en que las veíamos en las plazas o en las ventanas. Los edificios cada vez más altos, los coches, las plazas cada vez con más concreto y menos verde y en fin, el avance de la urbanización, las han repelido.